...Esta tarde, cuando venía de la oficina, un borracho me detuvo en la calle. No protestó contra el gobierno, ni dijo que él y yo éramos hermanos, ni tocó ninguno de los temas de la beodez universal. Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí:
"¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte."
Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guiño de solidaridad.
Pero yo hace cuatro horas que estoy intranquilo,como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado...


Fragmento de "La Tregua"..
De Mario Benedetti...

...*...*...